Problemas como el de la vivienda, la delincuencia, la corrupción o el extremismo ideológico generan un profundo malestar en las personas que solo puede ir empeorando con el tiempo. Si no conseguimos solucionarlos, el radicalismo seguirá agravándose entre la sociedad, lo cual no solo amenaza ya su bienestar, sino también su supervivencia.
Debemos actuar lo más rápido posible, antes de que sea demasiado tarde.